tefuisteporlosvisconti

sábado, diciembre 7

Los ojos se prenden fuego en el reflejo del agua de los parabrisas en la siesta. Salen los quijotes secador en mano. ¿Cómo se sienten? La vida la escriben en las calles, en el asfalto como si fuera una gran resma. Risas envueltas son sus grandes dientes e hirsutas cabezas Marginales urbanos les llaman. Fredy
Córdoba

Juan José Saer

El poder de la poesía no es una ilusión. Para creer en su poder, hay que creer primero en los hombres. Más que leerse, la poesía se recupera. Se va a la poesía a buscar algo que ya ha pasado en nosotros —que es la poesía misma, como lo quiere Hazlitt— y que esperamos reencontrar. En la experiencia producto de la lectura de poesía, la alteridad del mundo deja de ser hostil o nos golpea con una violencia solidaria. Quiero decir que, cuando leemos y gozamos de la poesía reconocemos de hecho a los demás como iguales. No podemos leer poesía más que como hombres. El desapego es la antípoda de esa lectura. La lectura poética tiene el color de la familiaridad y del entusiasmo. Juan José Saer Emily Dickinson y la cuestión de la poesía Ensayos. Borradores inéditos.

miércoles, septiembre 13

No me lo pidan

Piden algunos que este asunto humano con nombres, apellidos y lamentos no lo trate en las hojas de mis libros, no le dé la escritura de mis versos: dicen que aquí murió la poesía, dicen algunos que no debo hacerlo: la verdad es que siento no agradarles, los saludo y les saco mi sombrero y los dejo viajando en el Parnaso como ratas alegres en el queso. Yo pertenezco a otra categoría y sólo un hombre soy de carne y hueso, por eso si apalean a mi hermano con lo que tengo a mano lo defiendo y cada una de mis líneas lleva un peligro de pólvora o de hierro, que caerá sobre los inhumanos, sobre los crueles, sobre los soberbios. Pero el castigo de mi paz furiosa no amenaza a los pobres ni a los buenos: con mi lámpara busco a los que caen, alivio sus heridas y las cierro: y éstos son los oficios del poeta del aviador y del picapedrero: debemos hacer algo en esta tierra porque en este planeta nos parieron y hay que arreglar las cosas de los hombres porque no somos pájaros ni perros. Y bien, si cuando ataco lo que odio, o cuando canto a todos los que quiero, la poesía quiere abandonar las esperanzas de mi manifiesto yo sigo con las tablas de mi ley acumulando estrellas y armamentos y en el duro deber americano no me importa una rosa más o menos: tengo un pacto de amor con la hermosura: tengo un pacto de sangre con mi pueblo. Pablo Neruda

martes, septiembre 12

perdón por la nostalgia Haz pedido que le ponga el hombro a esa empresa sin presente, ni horizonte que me cargue en la mochila unos desencantos tuyos con escasas novedades . . . No se si puedo ni debo alentar desilusiones No conozco tanto de esas des-historias . . . Solo se de amaneceres tenues a su lado de los besos suyos a mitad de la noche del color a miel de su mirada de las hojas que reviven en su manos de las palabras voladoras en la intemperie de la lluvia de su festejo interminable por la vida que viaja en colectivo de decirme toda en los desvelos de su anotarme a diario a sabia y sangre sus te amo. patricia 2006
Fotografía de una escena de "Lo que el río hace" de María Marull y Paula Marull Hermosa obra de teatro, inolvidable, poética, entrañable. Sinopsis Amelia está desbordada, perdida entre objetos y obligaciones, su presente es una montaña de exigencias que trata de escalar cada mañana. La muerte de su padre la obliga a volver al pueblo donde pasó su infancia: un escenario vacío donde nada es como lo recordaba; salvo el río, que la invitará a reconocerse en su reflejo o a sumergirse hasta tocar el fondo. ¿Y si ésa que fuimos existiera? ¿Si un día se nos presenta? ¿Si de tanto perseguirnos nos alcanza? ¿Qué haríamos con ella? ¿La reconoceríamos? ¿La abrazaríamos? ¿La ignoraríamos para poder seguir siendo quienes somos? ¿El tiempo que no vivimos está guardado para nosotros en alguna parte? ¿Las palabras que no dijimos existen todavía? Las que no escuchamos, ¿se volverán a pronunciar para nosotros? ¿Adónde se esconde el tiempo?

domingo, septiembre 19

el tiempo nos lleva lejos sin caminar de la mano se hace inalcanzable el lugar de lo posible y fundirse en un abrazo donde seas lo que importa lejos ya de los ruidos y de los silencios

jueves, septiembre 9

 

el silencio de tu alma

se despierta con el sol

y se duerme con la luna

yo te espero . . . . 


 

miércoles, octubre 7

Juan Rodolfo Wilcock

 

Como la luz desciende por un revuelo de hojas traslúcidas te quiero sobre el aire celeste, sólo en mis manos queda, oh juventud, oh estrellas, un recuerdo más suave que el árbol más brillante. Todo es tan claro y mi amor cruza por la primavera desde las fuentes del día hasta el cielo más grande, y caído en el pasto soy feliz y te quiero y soy el único amante entre miles de flores azules. Mi espíritu se muere pero alcanza a llevarte como un pequeño pájaro que dentro de una nube la llenara de luces y colores diversos, hasta que de pronto todo fuera como el orígen del mundo. 

Juan Rodolfo Wilcock

Foto: Carlos Brigo 

"Hoy continué tomando rumbo a mi región con dulce látigo de abeja en la conciencia"



Foto: Andrea Abarca 

miércoles, octubre 28

"quiero ganar la batalla donde la ternura vence a la crueldad"